El chacachá del tren
Hace dos semanas fuimos a Ekaterimburgo, la ciudad donde mataron a los zares… mañana vamos a Moscú.
Ekaterimburgo está a 12 horas en tren de Izhevsk, Moscú a 16. Los trenes rusos son una experiencia que todo el mundo debería vivir una vez en la vida. Intuyo que este año la viviré varias veces. Por lo visto los trenes más modernos son los que van a Moscú. Ya lo veré, pero lo que es seguro es que los que van a Ekaterimburgo son de hace tiempo. El de la ida sería de los 60, el de la vuelta, de los 30, con caldera de carbón.
Hay tres (a veces cuatro) tipos de billete: Primera clase, que es un compartimento para dos personas; Segunda clase o Coupé que es para cuatro personas y Tercera clase o Plat’card que es un vagón abierto es decir, compartimentos abiertos en los que entran cuatro personas a un lado del pasillo y dos al otro. En el vagón en total puede haber unas 30 o 40 personas. El precio del billete incluye normalmente un colchón, una almohada (de plumas, nada recomendable) y ropa de cama. Dicen que primera y segunda clase tienen aire acondicionado, Plat’card no y es un horno. Los baños no están mal. O mejor dicho estarían muy bien si no fuera porque mear en un tren en marcha es complicado y pasadas un par de horas no hay nadie que haya atinado, con lo que está todo encharcado. Un asco.
http://es.youtube.com/watch?v=Nt7xzlNe7-Q (nuestro video sobre los trenes rusos… no lo sé colgar directamente, así que es lo que hay)
A Ekaterimburgo, fuimos Samuel y yo con dos finlandeses y allí nos encontraríamos con otros dos finlandeses más. En el tren íbamos los cuatro apiñados en un lado del compartimento. A la ida no podíamos dormir, yo creo que de la emoción, así que nos recorrimos el tren de punta a punta. En nuestro paseo nocturno conocimos a dos soldados rusos borrachos. Por lo que he oído, forman parte de la fauna típica de los trenes rusos. No sé cuántas cervezas llevarían encima. Sentimos una fascinación mutua en cuanto nos vimos porque puede que fuéramos los primeros extranjeros que vieron en su vida y porque eran los primeros soldados borrachos que conocíamos. Si son tan fáciles de encontrar en un tren, no serán los últimos. Alucinaron bastante en medio de su pedo por el hecho, no sólo de que fuéramos extranjeros, sino porque además ¡éramos de dos nacionalidades distintas! Unas amigas suyas del tren, borrachillas también, salieron a conocernos porque era una oportunidad única. Una de las primeras cosas que nos dijeron ambos grupos, después de las preguntas de rigor: ¿De dónde sois?¿Qué hacéis aquí?¿Por qué Izhevsk/Rusia?¿En qué idioma habláis?¿Y os entendéis entre vosotros?, fue, “jo, vaya, ¿Dónde nos hemos dejado la cámara de fotos?”. Afortunadamente Samuel siempre va armado y tenemos una foto con los soldados. El momento del encuentro con las chicas lo teníamos que haber grabado porque habría unas 9 personas en un metro cuadrado alucinando: ellos porque éramos extranjeros y nosotros porque la situación era alucinante y por la falta de oxígeno que empezaba a notarse.
Mikko, Riikka y yo con los soldados borrachos. Nótese la falta de espacio.
Después de ese trago, fuimos a nuestro compartimento y tras hacer una reunión de togas con las sábanas, nos acostamos a dormir.
A las 6 de la mañana, hora de Moscú; 7 de la mañana, hora de Izhevsk, 8 de la mañana, hora de Sverdlovsk llegamos a nuestro destino. Y, ¿qué es Sverdlovsk? Pues Ekaterimburgo, almas cándidas. Porque los trenes rusos se rigen por unas normas curiosas:
1- El horario de Moscú: En el billete pone la hora a la que sale el tren por la hora de Moscú. En nuestro caso, sólo hay una hora de diferencia pero si viviéramos en Vladivostok, tendríamos que hacer un cálculo en condiciones porque debe haber como 7 u 8 horas de diferencia. Muy útil. Te crees que el tren sale a las 5, pero en realidad sale a las 12. Pero no sólo eso. Las estaciones de tren son un universo paralelo, tierra de nadie. Se rigen por el horario de Moscú igualmente con lo que los descansos para comer o cambiar de turno son a horas un poco raras por el horario local. Por lo menos, el reloj de la estación va por la hora de Moscú y puede situarte más o menos.
2- Los nombres soviéticos: Pues sí. Sverdlovsk es el nombre soviético de Ekaterimburgo. Algunas ciudades sí tienen su nombre actual aunque de momento solo sé de San Petersburgo. Claro que esa es conocida. Yo me llevé un susto con mi billete cuando vi que no iba a Ekaterimburgo hasta que me explicaron la situación. También muy práctico.



