Monday, February 9, 2009

El horario de clases

Las clases han vuelto a comenzar después de un largo periodo de descanso. Bueno, en realidad no.

A mediados de enero, fui a preguntar dónde estaba nuestro horario de clases, porque aquí, a diferencia de en Europa (por lo que sé, toda Europa), el horario, que es un lío que nunca entenderé, se improvisa sobre la marcha. Me dijeron que las clases empezaban a principios de febrero, el 10. La semana pasada supe cuál era mi horario para este cuatrimestre pero hoy, “primer día de clase”, sé que no sirve hasta marzo (y veremos a ver, ya no me fío nada). Fuimos a la universidad y no había nadie, la puerta del aula cerrada a cal y canto (por cierto, si un aula está cerrada cuando deberías tener clase, los alumnos tienenque ir a por la llave y sentarse a esperar aunque luego el profesor no venga. No sé dónde se coge la llave). Una chica pequeñita nos preguntó que buscábamos. Luego, descubrimos que ella era nuestra profesora, a pesar de que cuando le respondimos no nos dijo nada. De todas formas nos ha dicho que eso es clase de español, que nosotros no tenemos que ir. Total, que resulta que mañana tenemos una reunión en la que nos hablarán sobre un proyecto que tenemos que hacer durante todo el mes, hasta marzo, momento del inicio de las clases.

De verdad que aquí la universidad es un jaleo… yo no entenderé nunca cómo funciona. Samuel se fue en diciembre, antes de los exámenes y me dejó encargada de darle los deberes. Nadie sabía cuando eran los exámenes, si en enero o en diciembre. Cuando Samuel volvió de España estuvo una semana buscando a los profesores para saber cuando tenía los exámenes. No los encontró y nadie sabía nada. Pasada una semana, la jefa del departamento de ruso, le echó la bronca porque todavía no los había hecho. “Nadie” quiere decir, absolutamente nadie: profesores, relaciones internacionales, facultades, departamentos… La semana siguiente a la marcha de Samuel, en las clases de gramática de la residencia (sí, nos dan clase en la residencia) nos dijeron que a la siguiente semana, teníamos los exámenes. Y lo que es mejor. Un día llegué tarde a una clase. Según abro la puerta me encuentro con todo el mundo allí y unas tartas encima de la mesa y té y pastas. “¿Qué pasa?”, pregunto yo, inocente de la vida. “Pues nada”, contesta mi profesora Belova, “ahora tenemos el cumpleaños de estas chicas y luego hacemos el examen, ¿te parece?”. Aturdida, asustada, pregunto si todos tenían noticia de ese examen menos yo o si nadie sabía nada. Efectivamente, nadie sabía nada. Ante la cara que debí poner, la profesora preguntó si acaso nos venía mejor la semana siguiente. No, no era mejor. La mitad ya había planeado sus vacaciones o tenía otros exámenes.
El examen era de traducción español-ruso pero afortunadamente la profesora me dio un texto ruso para traducir al español. Qué detalle. Desafortunadamente, en el departamento solo tenían diccionarios español-ruso. Pero, afortunadamente, me senté al lado de Dasha que sabe bastante y tiene un móvil con internet para mirar el diccionario online. Y la profesora se fue a lo que sea al departamento y no volvió. Por lo visto, tampoco era un examen importante, algo más como un control pero bueno.

Y la vida sigue con un suspense constante en los pasillos de la facultad.

Posted by Inechka at 12:21:08
Comments

One Response to “El horario de clases”

  1. hipocausto says:

    ¿Y lo mas importante?.¿de quien era el cumple?,¿cuantos cumplia?,¿la tarta era de nata o de chocolate? ¿estaba rica?… feliz examen. HIPOCAUSTO

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