Laberintos soviéticos
Qué gusto tenían los antiguos soviéticos por las cosas complicadas. Cualquier edificio que tenga entre 30 y 50 años es un laberinto. Cualquiera. Un hospital, un centro comercial, un cine, la universidad, un centro deportivo…
Cuando fui a ver a mi amiga al hospital descubrí que si tienes prisa o poco tiempo para una visita, nunca llegarás a ver a tu pariente enfermo. La primera vez que fui al centro comercial Univermag, que está en la Plaza Central junto a un hotel Park Inn (el más caro de Izhevsk), tardamos media hora en encontrar la tienda que queríamos. Me explicaron que ése era el centro comercial por excelencia en los tiempos del socialismo. A lo mejor eso explica porque está tan mal construido (centro comercial=consumismo y eso). Aunque su utilidad fuera otra, seguiría siendo desesperante entrar ahí. Creo que tiene tres plantas (que conste que ya he ido varias veces, me compré allí mis patines, pinzas del pelo y una camisa), pero no estoy segura. Lo que si es cierto es que NO es un centro comercial. Son dos. Comunicados por un pasillo en alguna de las plantas, creo que la segunda. Estoy segura de que ese pasillo es como las escaleras del colegio de Harry Potter: se cambia de sitio. A veces lo encuentro y a veces no. Tiene varias entradas, unas te llevan a Univermag y otras a León. Unas te ofrecen unas tiendas y otras te ofrecen otras. Y lo que más me gusta es… ¡que tiene plantas intermedias! Sí, señor. Existe el piso 1′5 en el que hay tiendas de ropa. Además esta organizado en plan concéntrico y nunca recuerdo dónde estaban las escaleras. Algunas están en el medio y otras a los lados.
Un poco más abajo, en la misma Plaza Central, hay un cine. Está bastante bien, los asientos son muy cómodos, se reclinan un poco cuando te sientas (mejor que el Kinépolis, oye). Hay un restaurante, una cafetería y varias salas. El baño está abajo y arriba están las salas. Hay una sala para niños y una VIP, que es a la única a la que he ido hasta ahora. Según a la hora que vayas, pagas un precio u otro y vas a una sala u otra. Creo que eso es completamente arbitrario. La que siempre me toca está en la planta de arriba. La primera vez que fui me encontré con el restaurante a la izquierda y enfrente una puerta cerrada. Había que atravesar el restaurante de punta a punta para llegar al pasillo que conducía a la sala.
Y hace un par de días fui a apuntarme a una piscina. Normalmente, para ir a la piscina, tienes que hacerte un certificado médico un poco complicado, pero allí lo puedes comprar. A mi al final me salió gratis. Está en un lugar llamado Aksion que no sé muy bien que es. Hay tres edificios, uno junto al otro y los tres se llaman Aksion. Uno de ellos es un centro comercial laberíntico, el otro tiene unos torniquetes por los que hay que pasar (pagando) para llegar a alguna parte. Algún día investigaré eso. El tercero es un centro médico. Tiene un anexo pequeñito en el que está la piscina. Como todos los lugares públicos aquí, tiene un guardarropa a la entrada. Pagas a la derecha y subes unas escaleras a la izquierda. Allí está la sala del médico y una cafetería. Una señora que está junto a la cafetería te pide el certificado médico y te da a cambio una llave (la de la cabina en el vestuario) y pasas a la piscina. Eso está bajando unas escaleras que hay tras una puerta. Pasas a un pasillo en el que está el acceso a los vestuarios y luego todo lo demás es normal. Pero, antes de pasar a ninguna parte, tienes que quitarte el abrigo a la puerta y los zapatos y recorrerte todo el edificio en chanclas.