Te me vendiste mu bueno…
La universidad rusa. Bueno, en otras entradas ya he explicado que no es precisamente moderna y que la división en facultades es diferente también. Ahora nos centraremos en cómo son las clases. Para empezar, diré que me engañaron. Me siento muy decepcionada, sobre todo con Katia, mi guía en esta ciudad, que es la que me lo explicó. Debe de ser que como ella es de segundo no ha descubierto que puede hacer lo que le dé la gana que es lo que, de todas formas, hace todo el mundo. Me prometió nieve a mediados de octubre y no ha llegado y me dijo que no se podía faltar a clase bajo ningún concepto, que tenías que llevar justificante del médico y tampoco es verdad. Me dijo que los profesores eran muy estrictos con eso y todavía no lo he visto. O los de su facultad-pasillo sí lo son, o los de traducción son muy bohemios o algo pasa. En mi clase, no sé cuántos somos… creo que no llegamos a 15, pero no lo sé porque nunca estamos todos y además se turnan para venir a unas clases y una semana no y otra tampoco, en fin… Tengo clase de Traducción, Estilística de la lengua española en la que también traducimos hacia el ruso, Teoría y práctica de la traducción en la que no sé muy bien que hacemos porque solo hemos tenido una clase y luego operaron a la mujer y todavía está de baja. Pero esa clase dio para mucho, lo comentaré después. Ah, y también tenemos clase con el lector que vive en nuestra residencia en la que también traducimos hacia el ruso. En general es un cachondeo. No la clase del lector, todas, puede que la suya sea de las más serias.
El gato que vive en la universidad y que se metió en nuestra clase a dormir
La profesora de traducción y estilística es la misma y es más maja que las pesetas. Habla francés muy bien y español también. Las clases son muy entretenidas y aprendemos mucho vocabulario. Pero hasta ahora hemos tenido sólo, como la mitad de las clases. Cuando no está mala, es el día del profesor y cuando no, es el cumpleaños de alguien. Sí, amigos. El cumpleaños de una compañera de clase supuso merendola. Todos, profesora incluida, comiendo tarta y hablando. Afortunadamente, para nosotros, hispanohablantes, fue productiva porque la mujer quería saber sinónimos de feo en español y gracias a esa tontería, le enseñamos sinónimos de feo, tonto, gordo y flaco y ella a nosotros en ruso. Los demás no sé de qué hablaban. En cualquier caso, todo fue muy natural (comentaron lo de llevar tarta la clase antes, que conste, o sea que debe ser habitual).
La de teoría y práctica de la traducción está en el hospital y ha venido su hijo de suplente. Tiene pinta de ruso típico, rubio, delgado, pequeño… pero tiene un acento andaluz que tira p’atrás. Como él no es el profesor habitual, da clase de gramática española, así que nos ha eximido de ir a clase. Además el primer día que estuvo de suplente, sólo fue una rusa a clase, con lo que fue bastante interesante para ella pero aburrido para nosotros que éramos tres españoles corrigiendo frases de ser y estar. Esto de que vengan entre una y cinco rusas a clase es lo habitual. Sólo hay dos varones, Samuel y Maxim, y Maxim viene poco. Habla español con acento venezolano y creo que no es lo único latino que se le ha pegado… De todas formas, la única clase que dimos con la profesora de verdad fue muy interesante. Habla un español muy claro y muy bien. Nos puso un vídeo sobre Lorca en ruso y luego teníamos que hablar sobre él. Decidió que puesto que Samuel y yo somos españoles, nos tocaba a nosotros. Nadie le explicó a esta mujer que ser español no tiene nada que ver con ser un experto en Lorca, es compatible pero no todos los españoles lo somos, y nos preguntaba cosas a un nivel de tipo “¿pero tú crees que Lorca pensaba tal cosa en tal texto (o incluso “quería”tal cosa)?”. De todas formas, el diálogo que mantuvimos fue todo él, digno de una transcripción aproximada a partir del momento en que comentamos que él era homosexual. El vídeo, no sólo no lo mencionaba sino que además daba por seguro un romance y futuro matrimonio con la hermana de Dalí.
Profe: No, bueno, yo esto nunca lo he comentado en clase, ¿no? pero vaya, sí, sí, … Esto en España se sabe. ¿Y creéis que lo mataron por eso?
Nosotros (nos fundiremos en un sólo ser durante el diálogo): Hombre, puede ser, pero también porque no estaba muy de acuerdo con el regimen. [...]
Profe: Aunque en el vídeo menciona que se iba a casar con Ana María Dalí, ¿Tal vez era posible que la quisiera de una forma, más… tierna?
Nosotros: A ver… si eran muy buenos amigos, más tierna, no creo, porque ya ser tan amigos, es quererse de una forma muy tierna, pero vaya, por la época igual sí se iban a casar, porque no es como ahora, pero que él era homosexual, eso no cabe duda.
Profe: Pero a lo mejor él la quería mucho y por eso, porque lo de que fuera homosexual, bueno, yo nunca lo he comentado, el vídeo tampoco lo dice y se supone que está apoyado por la Embajada española. Puede que la quisiera de una forma más tierna, más intensa en algún momento…
Nosotros: Puede que sí se fueran a casar porque en la época no era como ahora, pero no creo que la quisiera como más que una amiga porque era homosexual. Podría quererla muchísimo, pero vaya. Que nosotros en clase y eso siempre hemos analizado su obra teniendo presente su condición sexual, y los estudiosos y todo. A lo mejor, los del vídeo lo han analizado de otra forma, pero siempre nos han dicho por ejemplo que “Yerma” se supone que era él, que como era homosexual no podía tener hijos. Pero tampoco me acuerdo bien, que esto fue en el instituto.
Profe: ¿¿¿Pero os enseñan eso en la escuela??? (muy sorprendida)
Nosotros: En la escuela no, en el instituto sí, ya cuando haces análisis en literatura y eso… En la escuela no (para tranquilizarla un poco, que se asustó mucho).
Profe: Bueno, sí es verdad que en España se sabe, y ya está. Yo nunca lo había comentado antes, ¿no? Evitaba el tema y eso. Pero bueno, nosotros podemos quedarnos con la versión que más nos guste, es más bonito pensar que se iba a casar con ella.
Olé. Nosotros le dijimos que sí, que era más romántico pero no era verdad. Ella siguió en sus trece. Claro que sí. Para qué quitarte la ilusión a la mujer.

